En otras palabras, San Cristóbal desde la perspectiva de una como ama de casa improvisada.
A pesar de que uno decide no refundirse en un hotel, optando por rentar una vivienda amueblada, la vida tiene sus "asegunes" cuando se trata de acomodarse y desempeñar diversas funciones en un espacio ajeno, aunque sospecho que las rentas en espacios con inquilinos como una servidora, abona siempre a favor de la casa (la verdad, por el tiempo y el espacio, es más económico rentar que pagar hospedaje).
Vivo en un espacio que puedo considerar idóneo... lo suficientemente grande para entrar, lo suficientemente pequeño para limpiar de manera rápida... y con espacio al aire libre. Ventajas de quedarse en la parte de afuera de la ciudad.
Sin embargo, equipar una casa equipada tiene sus detalles... hacer el súper y comprar cosas que uno no se imagina que necesita cuando se muda a un espacio con "todo"... por ejemplo, unas tijeras, los complementos para el baño (cada uno tiene sus manías al respecto), los trapos, los limpiadores, un cuchillo que corte como se debe o uno de esos primitivos aparatos como son los exprimidores de jugo manuales y de plástico ... uno reinicia en momentos insospechados... y en recomenzar llevo como $2,000 en puras minucias de supermercado que seguramente y en su mayoría se quedarán en el domicilio que habito... a menos que la vida me de para otra experiencia de rentar casa amueblada "con todo" y a corto plazo (por ejemplo, ahora vente un mes a Tequisquiapan, por ejemplo).
Lo bueno es que la casa si está equipada con chimenea - aunque en esta época del año no es tan indispensable.
En el caso de la lavada de la ropa, en una ciudad donde uno encuentra hay lavanderías cada tres cuadras, puede una peregrinar para descubrir que ninguna de éstas es como aquéllas que acostumbraban en mi pueblo (Satelucmex), donde uno puede poner la ropa en la lavadora, pasarla a la secadora (con doble turno, las secadoras de lavandería nunca secan a la primera ronda), llevar su detergente, etc. en otras palabras donde uno puede lavar respondiendo a sus muy peculiares manías.
Las lavanderías locales dan servicio completo, o no lo dan, en otras palabras hay que dejarles la ropa y recogerla al día siguiente, lo que lleva a otra decisión... ¿cuál dejo en la lavandería y cuál lavo a mano (conforme a mis manías, se entiende)?...es volver a otros tiempos, y en mi caso son muy, muy remotos.
(Una vez que uno descubre electrodomésticos como la lavadora, la secadora, el refrigerador, el horno eléctrico, el micro, la licuadora y el procesador de alimentos... se pregunta cómo se podría administrar la casa antes de semejantes maravillas... perdón, pero ya descubrí que puedo pasármela sin internet, pero no sin lavadora.)
Hablando del internet, este lugar es territorio "Telcel" región 0.05... la conectividad es fatal hasta donde dicen que hay conectividad... en mi casa, el internet lo apañaron los vecinos (estoy en una privada donde la dueña construye cabañas y las renta) y no hay modo de le toque red a la casa; en el centro donde imparto la clase, todos beben de una misma fuente, lo que hace que Aulas IV en el Campus Estado de México parezca un paraíso de conectividad... motivo por el cual pienso que terminaré por hacerme clienta de un changarro donde haya internet gratis, aunque tenga que echarme un día sí y otro también un chocolate bastante decente, en calidad y precio (no he visto Starbucks y espero que no llegue, la variedad local - chiapaneca, mexicana o internacional, es muuuuuy bueeeeena, buenísima, pregúntenle a mi tarjeta).
También tengo que mencionar, en este modo doméstico, a mi secadora de pelo, ayer descubrí que tiene usos no imaginados en otras latitudes, por ejemplo, para secar la ropa después de tres días de lluvia, suficiente lluvia para que todos los zapatos estén mojados y la ropa lleve dos días tratando de secarse (esa que no llevé a la lavandería, la otra la recojo al rato).
En cuanto a los medios de comunicación, yo que soy radioescucha aficionada, la estoy padeciendo entre el noticiario matutino - tan al modo local que si no informa que el PRI-PVEM van ganando las elecciones de ayer, mejor no dicen nada - y las charlas cristianas de las tardes: cuatro o cinco estaciones de FM en donde la música son puros cantos de alabanza y las charlas - ya quisiera Martha Debayle - son profundamente evangélicas, en español, en tzotzil o en ambas lenguas; solo me salva en cuando a la escucha el i-pod, aunque sospecho que tendré que aumentar la variedad de música.
Como no tengo internet, no hay cable, la televisión de esa casa está de adorno y tampoco hay modo de acercarme a Netflix ... llevo una semana sin ver televisión, descubriendo que puedo vivir sin esto pero no sin mis libros (gracias Genoveva Flores por ese encantador "Adiós a los padres") ni mi secadora de pelo, que no me ha servido mucho para el peinado en estos días en donde "llueve y me mojo, como los demás", pero sí ha sido útil para bajar el nivel de humedad de los calcetines.
Como el nombre lo dice, la ventana es el espacio que - al abrirse, al descorrerse la cortina - deja entrar el aire y la luz... no concibo una casa con ventanas cerradas porque no establece contacto entre el interior y el exterior... y este espacio representa todo lo contrario.
lunes, 6 de junio de 2016
jueves, 2 de junio de 2016
Chiapas
El domingo pasado, llegando a Tuxtla Gutiérrez, consideré con mi hijo que lo mejor - después de 12 horas de carretera el sábado - sería caminar...
... y el mejor lugar para caminar y oler la selva, se llama Zoomat - Zoológico Miguel Álvarez del Toro.
Miguel Álvarez del Toro, nació en Colima, pero trabajó, investigó, escribió y fundó una obra trascendente en Chiapas... no solo hizo esto... antes de su muerte, dispuso que sus cenizas fuesen dispersadas en el lugar en el que fundó el Zoológico que hoy lleva su nombre, en la reserva del Zapotal, entre la colección de fauna y algo de flora que reunió para mostrar a quien quiera verlo que los seres humanos tenemos una ineludible responsabilidad en el cuidado del hábitat que es de todos... el gesto de pedir que sus cenizas queden entre su obra, para quienes creemos que la vida no es solo la manifestación física sino la espiritual, guarda el profundo significado de convertirse en el guardián permanente de su tarea educativa.
De Tuxtla, y sus diferentes tipos de calor - gran descubrimiento personal después de años de vivir allí... hay diferentes tipos de calor durante el día (la temperatura puede no variar, la sensación si se transforma)... paso a San Cristóbal de las Casas... que significa otra cosa después de leer la obra de Gustavo Gutiérrez sobre Bartolomé de las Casas... cierto, esta ciudad, esta región puede transformarte cuando aprendes a valorar lo que significa indignarse por tanto con lo que uno se va tropezando... aquí uno no viene a redimir a los otros, viene a redimirse a sí mismo... a partir de hacerse consciente de lo que nos falta humanizarnos como humanidad.
Comparto tiempo, espacio, esfuerzo con un grupo de jóvenes que en su mayoría no han estado cerca de carencias, que han pagado por sus aventuras, que pueden convenir en rentar un par de avionetas para "ir a dar una vuelta" a la zona de los Lagos de Montebello, de Bonampak y Yaxchilán... acostumbrados a que nadie ponga objeciones a lo que es su voluntad y que dicen que llegaron aquí por 200 hrs. de servicio social y salir "de su zona de confort"...
Yo no sé que pase con ellos en estos días... por lo pronto dos de ellos ya saben lo que es empujar un triciclo cargado con 10 garrafones de 20 litros de agua por una calle no pavimentada... no más de 100 metros... solo para darse cuenta que esto está cañón...
... yo no he tenido tiempo para acabar de componer el cuadro de indignación personal que incluye desde la vejación pública a dos profesoras, las escuelas vacías, los caminos cerrados, la cerrazón de la persona que ocupa un escritorio y que no se mueve de allí en la Ciudad de México, la idiotez (idiota, el que no participa en los asuntos de la polis, el ausente de lo público, diría Aristóteles... idiota moral, lo llama Norbert Bilbeny a quien asume dicha actitud) de un "alguien" que no interviene, no dice, no hace... pero cobra de gobernador... que no interviene, no defiende... un lugar en donde uno no necesita acabar de indignarse para comenzar a elevar la voz y decir la verdad ...
Esta ciudad vive al resguardo de Bartolomé de las Casas... y de Samuel Ruiz, ante quien Francisco convocó de nuevo al Padre, en la oración que compartimos quienes todavía pensamos que hay que acudir al espíritu para fortalecer la congruencia y el respeto a la dignidad... algo de eso se me pegará, y entonces tal vez me de cuenta de porqué acepté venir a trabajar aquí.
domingo, 29 de mayo de 2016
"Road movie"
Un tema evocador, que sintetiza en un estilo de cine algo que tiene miles de años, que se repite en cada relato - diría Cambell - la jornada, el recorrido...
¿Por qué recorrer más de 900 km. en automóvil si se puede tomar un avión?
Porque no hay nada como reconocer el paisaje, ver si las cosas cambian, si siguen igual, si lo hermoso sigue hermoso porque lo hemos cuidado, o simplemente, por hermoso se ha privatizado y se le ha construido una barda alrededor... para que solo lo mire el "Gigante Egoísta".
En el aire difícilmente se alcanza a percibir lo que se mira desde la tierra... los espacios incendiados - no solo anímica sino físicamente - de Veracruz, la presa semi-vacía, sequía de ánimo, de voluntades, de diálogo en Malpaso, la ciudad que siempre está en obra - pero que no parece transformarse en esencia (Puebla), la pobreza y la riqueza de este país... si uno no recorre el camino y observa, ¿cómo puede cuestionarse? ¿cómo puede medir lo que le falta?
Aprendí a amar este país por los ojos... en los recorridos con mi abuelo, con mi padre, con mi madre... negarme la experiencia de tomar un vehículo y recorrerlo es limitarme, y no quiero que eso suceda...
Ayer, las mañanas brillantes, los atardeceres hermosos, el árbol muerto... todo me recuerda que el camino de la esperanza tiene que estar fincado en la experiencia y el reconocimiento de que hay algo para disfrutar y algo para mantener, reconstruir, transformar ...
Por eso, en carro, mientras se pueda.
domingo, 22 de mayo de 2016
Acelerando en curva
Los "nuevos reglamentos" de tránsito vigentes en la zona y los nuevos sistemas de sanciones, combinados con el "Hoy no circula" sencillo, doble o lo que el ozono obligue esta semana, no son nada comparado con el acelere que de pronto nos marca la vida... porque no hay multas, no hay pausas, con trabajos hay fotos.
Un día - no muy lejano - respondí un "sí" a una invitación, y si bien puedo dimensionar lo que significa (porque llevo unos cuantos años trabajando en el mismo lugar), la realidad es más compleja... porque es un sí que tiene una historia personal, su buena dosis de indignación, el reto creativo, y - por si no fuera suficiente - entrarle con todo y la dinámica familiar... no sé que es lo que me tiene más asustada, o bien, si es el todo en su conjunto.
El próximo sábado voy a un viaje que una vez dije que haría - pero hace más de diez años y en sentido contrario. El perro, ya no nos acompaña... pero vamos mis hijos y yo, yo voy a trabajar... y hacerle de jefa de familia, para algunas amigas - que ya lo han hecho - quizá sea algo que contemplen a estas alturas como parte de la rutina, pero en mi caso, mi "techo de cristal" es tan ancho como las paredes de un acuario, y así, con todo y techo, es que me voy de regreso a vivir algo que quería vivir hace quince años... quería vivir en San Cristóbal de las Casas, y eso es lo que pienso hacer al menos el próximo mes... ¿y luego?
Cosas extrañas pasan en este proceso... la semana pasada fue semana de encuentros con el pasado muy remoto... que me acercan mucho a ese mapa de los seis grados de distancia... y la recursividad de las relaciones interpersonales... ¿debería pensar que son buenos augurios o simplemente coincidencia de la vida? Hay quien dice que las coincidencias no existen, que vivimos en un gran mundo de redes y conexiones que rebasan nuestra propia conciencia... es válido creer en eso, es un buen argumento para escapar de esa sensación de orfandad y desamparo que en ocasiones, y en un grado mayor o menor, nos recuerda que los otros son parte de uno mismo... es válido creer que el talento es algo que proviene de la herencia y la conciencia... que si uno solo desocupa su cuerpo y comienza a vivir en el corazón de los demás, cada quien encontrará en su momento de duelo, una respuesta que proviene del corazón y que posiblemente reconozcamos como un susurro de aquellos que ya no están con nosotros físicamente, pero que permanecen en nuestra memoria.
Al final, sin embargo, es uno y solo uno quien tiene que enfrentar lo que le corresponde... esos sí que dijo desde el corazón, a pesar de que una parte de la cabeza quiere infundir miedo y la otra empuja a actuar para rebasarlo.
Voy acelerando en una curva...
miércoles, 11 de mayo de 2016
Apocalipsis ¿cuándo?
Tiembla en Japón, tiembla en Ecuador, tiembla en la Ciudad de México ... y comienza a desatarse la incertidumbre, compañera desde que los seres humanos - por alguna extraña razón, o más bien, precisamente a consecuencia de ella - cobramos conciencia de nosotros mismos y de lo pequeños que somos ante la maravilla de la Vida que nos rodea, de la misteriosa Sincronía del Universo, de aquéllo de lo que nunca hemos sido dueños, pero ¡ah! como quisiéramos serlo... el tiempo y el futuro.
Rumores van, rumores vienen y las redes se adueñan de nuestros miedos... tendríamos que saber cuándo, cómo, dónde, quién pone los límites a nuestra existencia...
Así sucedió en el año 1000, d.C. en las vísperas del 2000, y ahora al parecer nos toca el fin del mundo para el próximo viernes... 13 para mayor desgracia.
Perdón, pero en estos casos soy tan descreída como Umberto Eco (q.e.p.d.), quien en lúcidos e interesantes ensayos y en su obra "Baudolino" ironizó sobre toda esta tendencia humana, que al parecer ni el conocimiento de la Física, la Química o la Biología (así, con mayúscula porque se trata del corpus de las Ciencias Naturales) nos ha podido quitar: seguimos tan presos de la contingencia y el azar como cuando vivíamos como cazadores-recolectores... y nada de lo que hemos desarrollado, inventado y dominado nos puede llevar a controlar a la Tierra, que se gobierna por sí sola, ni al orden del Universo.
La incertidumbre, al parecer, es característica de la especie humana... para contrarrestarla inventamos la esperanza y la fe... y esto que puede sonar tan simple y tan frío, en el contexto de nuestras vidas resultan motores muy importantes, porque detonan mecanismos que - no puedo saber si en otras especies existen - nos han permitido llegar a ser quienes somos, vivir como vivimos y darle valor a las personas y los acontecimientos.
Incluso, nos permiten dejar a un lado esa inquietud apocalíptica utilizando nuestras mismas ideas para vacunarnos contra ella.
Hace más de veinte años llegué a vivir a un rincón de México que combina la pos-modernidad con los usos y costumbres... y en ese entonces, como en otros lugares, el teléfono no solo servía para pedir pizzas, sino también para vacilar, amenazar, asustar, engañar... recuerdo una ocasión en que llamaron a la casa hasta en tres ocasiones con amenazas de muerte... no era asunto fácil, en plena efervescencia del conflicto zapatista... pero a la cuarta llamada, quien respondió fue la empleada del hogar, que en ese momento estaba sola en casa... cristiana y sumamente devota... llego a la casa y me dice:
"Señora, llamó una persona diciendo que llegaría dentro de poco para matarla... y yo respondí "Está usted totalmente equivocado, dice la Biblia que nadie conoce la hora de su muerte, excepto Dios, así que déjese de tonterías"... ¿creerá que me dijo pen... y colgó?"
A veces las mejores respuestas llegan de fuentes inesperadas.
Rumores van, rumores vienen y las redes se adueñan de nuestros miedos... tendríamos que saber cuándo, cómo, dónde, quién pone los límites a nuestra existencia...
Así sucedió en el año 1000, d.C. en las vísperas del 2000, y ahora al parecer nos toca el fin del mundo para el próximo viernes... 13 para mayor desgracia.
Perdón, pero en estos casos soy tan descreída como Umberto Eco (q.e.p.d.), quien en lúcidos e interesantes ensayos y en su obra "Baudolino" ironizó sobre toda esta tendencia humana, que al parecer ni el conocimiento de la Física, la Química o la Biología (así, con mayúscula porque se trata del corpus de las Ciencias Naturales) nos ha podido quitar: seguimos tan presos de la contingencia y el azar como cuando vivíamos como cazadores-recolectores... y nada de lo que hemos desarrollado, inventado y dominado nos puede llevar a controlar a la Tierra, que se gobierna por sí sola, ni al orden del Universo.
La incertidumbre, al parecer, es característica de la especie humana... para contrarrestarla inventamos la esperanza y la fe... y esto que puede sonar tan simple y tan frío, en el contexto de nuestras vidas resultan motores muy importantes, porque detonan mecanismos que - no puedo saber si en otras especies existen - nos han permitido llegar a ser quienes somos, vivir como vivimos y darle valor a las personas y los acontecimientos.
Incluso, nos permiten dejar a un lado esa inquietud apocalíptica utilizando nuestras mismas ideas para vacunarnos contra ella.
Hace más de veinte años llegué a vivir a un rincón de México que combina la pos-modernidad con los usos y costumbres... y en ese entonces, como en otros lugares, el teléfono no solo servía para pedir pizzas, sino también para vacilar, amenazar, asustar, engañar... recuerdo una ocasión en que llamaron a la casa hasta en tres ocasiones con amenazas de muerte... no era asunto fácil, en plena efervescencia del conflicto zapatista... pero a la cuarta llamada, quien respondió fue la empleada del hogar, que en ese momento estaba sola en casa... cristiana y sumamente devota... llego a la casa y me dice:
"Señora, llamó una persona diciendo que llegaría dentro de poco para matarla... y yo respondí "Está usted totalmente equivocado, dice la Biblia que nadie conoce la hora de su muerte, excepto Dios, así que déjese de tonterías"... ¿creerá que me dijo pen... y colgó?"
A veces las mejores respuestas llegan de fuentes inesperadas.
jueves, 28 de abril de 2016
Nane
A mis abuelos maternos nunca les llamamos así, fueron el Tata y la Nane.
Mi Tata fue el mayor de una familia de seis, y desde muy pequeño se hizo cargo de sus padres y sus hermanos, conoció a mi Nane cuando ella tendría entre 16 y 18 años (es un dato que nunca nos quedó muy claro) y se casó con ella, a pesar de las objeciones de su madre.
Mi Nane, huérfana de madre desde muy pequeña, educada entre un montón de primos, huérfanos de madre también, por su abuela, interna en un colegio que todavía existe, incipiente estudiante universitaria, al casarse con mi Tata se convirtió en madre de cuatro hijos y madrina de una tropa compuesta por sobrinos y algunos otros chamacos que se fueron añadiendo con el paso del tiempo.
Después fue incorporando a la tropa catorce nietos, sus respectivas parejas, bisnietos y así llegó hasta los 102 años.
Yo crecí entre los años 60 y los 70, leyendo el Excélsior que recibía mi Tata, y que en aquéllos años dirigía Julio Scherer, aprendí a leer en la biblioteca de mi abuelo, quien supongo nunca se imaginó el tipo de lecturas que tenía a mi alcance... baste decir que sospecho que algunos volúmenes estarían en alguna lista de libros prohibidos, sin contar con que yo tenía menos de catorce años. No sé que tan contundente fue en mi formación el contacto con las profesoras de la escuela, o las dirigentes de las guías, quienes abiertamente exponían ideas sobre un movimiento feminista que en México apenas comenzaba a articularse... pero lo que recuerdo es que mis primeras lecciones de servicio a los demás y dignidad me las ofreció mi Nane... un día sencillamente, después de tremendo escándalo provocado por los celos de mi abuelo y después de un año de no dirigirse la palabra, mi abuela se marchó de la casa que compartían en común (y en la que mis padres y hermanos compartíamos con ellos, de la que salimos producto de este "problema") y se fue a vivir por su cuenta.
A la vuelta de los años, también me enseñó que no hay nada que con el tiempo no se reconcilie... y que nunca es demasiado tarde para ello... al final, ambos cerraron amorosamente su ciclo.
Industriosa, experta en la cocina, en la costura, en los primeros auxilios, pero particularmente en el apapacho, mi Nane siempre fue la falda detrás de la que corríamos a protegernos de los correctivos de mi mamá... y el apoyo, con más de 70 años, para cuidar a mis hijos cuando a mi madre le asustaba que su madre anciana tuviese capacidad de viajar a Tuxtla y quedarse con ellos mientras yo salía de viaje por algún motivo... el truco de cocina especial para reparar desastres culinarios... los vestidos a la menor provocación... y mucho más.
Estando ausente de Tuxtla, y mi hijo con el pendiente de participar en la escuela, Nane consiguió que se aprendiera el discurso o recitación que tenía que dar, gestionó el disfraz y ese día - propios y extraños, incluso el mismo Juanito, descubrió que tiene facultades para la oratoria... (aunque no sean propiamente lo suyo)... con mi hermana Carmen hizo lo propio... viajó un año a Memphis para acompañarla con sus dos bebés, quienes gozaron intensamente la presencia de una bisabuela con espíritu de niño.
Cada nieto puede contar su vivencia con Nane, en cada una - afirmo sin dudarlo - estará el sello del cariño y la dedicación que nos tuvo, no solo a nosotros, sino a todos quienes compartieron esa capacidad tan grande de multiplicarse, y multiplicar dones... soy parte de una familia inmensa, porque esa inmensidad la forjaron mis abuelos, se la enseñaron a sus hijos, y sumaron a hijos de otros en ello.
Me quedo de mi Nane con ese impulso que en momentos me ha permitido seguir, cuando de verdad dudo en mi capacidad para transformar circunstancias adversas o difíciles de superar.
Hace ya algunos años, ella, quien alguna vez se matriculó en la Universidad esperando estudiar medicina, cuando difícilmente las mujeres lo hacían, me dijo en momentos en que francamente me encontraba dudando si terminaba o no el doctorado: "no permitas que nadie se interponga entre tú y tus sueños..."
domingo, 24 de abril de 2016
Lo que no puede suplir google
Hace cientos de años, un comerciante veneciano emprendió un viaje que transformó la historia de Europa, desde la gastronomía hasta la guerra... y entre todos los "tiliches" que vino cargando de la China, nos presentó la brújula.
Un personaje en sí misma dentro de la literatura, y para mi un símbolo del papel que juega la ética en nuestras vidas. La ética no es moralina, es decir, la ética es la reflexión que llevamos a cabo - de manera individual o colectiva - sobre el valor de las acciones, la responsabilidad que asumimos y las consecuencias de las que debemos hacernos cargo.
Cuando afirmo que "no es moralina" me refiero al hecho de que el auténtico ejercicio de la ética se refiere a uno mismo, antes que al juicio y calificación (o descalificación) sobre las acciones de los demás, como si quisiéramos ocultar nuestras fallas evidenciando las de otros, pésimo ejercicio y nula oportunidad de crecimiento.
Tal vez sean los tiempos, la angustia colectiva, la incapacidad de encontrar un sentido propio y el atestiguar que muchos esfuerzos representan gasto de energía pero no resultados lo que nos lleva a la descalificación del otro. Erigirnos como jueces, acusar sin conocer todo el panorama, desgarrarnos las vestiduras al tiempo que apuntamos el dedo señalando "mira lo que hace", "está totalmente equivocado", mientras buscamos afirmar lo bueno y decente que somos, no es un ejercicio que apunte a dar firmeza a un tejido social lastimado y frágil como el que vivimos en estos días.
Las redes sociales, redes sociales electrónicas - les llamaría - han sido la ventana que en estos días me ha llevado a asomarme a este ejercicio tan humano de denostar a los demás mientras, tal vez, busco afirmarme como una "buena conciencia", pero esto solo está en la superficie,
¿Qué nos tiene tan enojados?
Hace poco me topé con una novela, del Premio Nobel de Literatura 2012 Mo Yan, donde deja caer, entre la dolorosa y terrible narración de la lucha del municipio de Gaomi Noreste durante la guerra Chino-Japonesa, una afirmación que cae como plomo en medio del presente:
"A veces me asalta la idea inoportuna de que existe un nexo entre la decadencia de la humanidad y el aumento de la prosperidad y el bienestar. La prosperidad y el bienestar son objetivos conscientes y a la vez predeterminados para las luchas del hombre; esto produce una inevitable, profunda y aterradora contradicción, porque al buscar la prosperidad y el bienestar la humanidad se despoja de muchas de sus mejores cualidades."
Es cierto, algo sucede cuando como humanidad trazamos una ruta hacia una vida de "prosperidad y bienestar" basada en bienes materiales, aspiraciones y estilos de vida que solo favorecen a unos cuantos; algo nos sucede cuando perdemos la referencia de la solidaridad y - porqué no decirlo - la compasión, que son fundamentales para crear y recrear nuestras vidas.
Quizá el rumbo de la prosperidad y el bienestar divergen de aquella aspiración hacia la "vida buena".
Me estoy cansando de leer sobre tantos unos denostando a otros, de que nuestros comentarios evidencien que nos juzgamos incapaces de superar estos momentos, de actuar de manera constructiva, hablar como personas entre personas, pensar y mirarnos en el espejo que somos todos con quienes nos topamos en el día a día... pero me ha tocado descubrir que al parecer estamos equipados - biológica y psicológicamente equipados - con los mecanismos que nos permiten como individuos y como parte de un grupo, de recuperar y restaurar lo que necesitamos para vivir bien... y si bien la ciencia que nos retrata como entidades biológicas avanza y penetra a niveles insospechados en nuestros cuerpos y funcionamientos, solo puede reconocer que no es la biología, sino la psyché, la razón y la voluntad la que puede llevarnos a enderezar el rumbo de nuestras aspiraciones...
Los componentes de esa brújula, que nos lleva por el rumbo del horizonte hacia la vida buena, una Utopía posible, si queremos ...
Un personaje en sí misma dentro de la literatura, y para mi un símbolo del papel que juega la ética en nuestras vidas. La ética no es moralina, es decir, la ética es la reflexión que llevamos a cabo - de manera individual o colectiva - sobre el valor de las acciones, la responsabilidad que asumimos y las consecuencias de las que debemos hacernos cargo.
Cuando afirmo que "no es moralina" me refiero al hecho de que el auténtico ejercicio de la ética se refiere a uno mismo, antes que al juicio y calificación (o descalificación) sobre las acciones de los demás, como si quisiéramos ocultar nuestras fallas evidenciando las de otros, pésimo ejercicio y nula oportunidad de crecimiento.
Tal vez sean los tiempos, la angustia colectiva, la incapacidad de encontrar un sentido propio y el atestiguar que muchos esfuerzos representan gasto de energía pero no resultados lo que nos lleva a la descalificación del otro. Erigirnos como jueces, acusar sin conocer todo el panorama, desgarrarnos las vestiduras al tiempo que apuntamos el dedo señalando "mira lo que hace", "está totalmente equivocado", mientras buscamos afirmar lo bueno y decente que somos, no es un ejercicio que apunte a dar firmeza a un tejido social lastimado y frágil como el que vivimos en estos días.
Las redes sociales, redes sociales electrónicas - les llamaría - han sido la ventana que en estos días me ha llevado a asomarme a este ejercicio tan humano de denostar a los demás mientras, tal vez, busco afirmarme como una "buena conciencia", pero esto solo está en la superficie,
¿Qué nos tiene tan enojados?
Hace poco me topé con una novela, del Premio Nobel de Literatura 2012 Mo Yan, donde deja caer, entre la dolorosa y terrible narración de la lucha del municipio de Gaomi Noreste durante la guerra Chino-Japonesa, una afirmación que cae como plomo en medio del presente:
"A veces me asalta la idea inoportuna de que existe un nexo entre la decadencia de la humanidad y el aumento de la prosperidad y el bienestar. La prosperidad y el bienestar son objetivos conscientes y a la vez predeterminados para las luchas del hombre; esto produce una inevitable, profunda y aterradora contradicción, porque al buscar la prosperidad y el bienestar la humanidad se despoja de muchas de sus mejores cualidades."
Es cierto, algo sucede cuando como humanidad trazamos una ruta hacia una vida de "prosperidad y bienestar" basada en bienes materiales, aspiraciones y estilos de vida que solo favorecen a unos cuantos; algo nos sucede cuando perdemos la referencia de la solidaridad y - porqué no decirlo - la compasión, que son fundamentales para crear y recrear nuestras vidas.
Quizá el rumbo de la prosperidad y el bienestar divergen de aquella aspiración hacia la "vida buena".
Me estoy cansando de leer sobre tantos unos denostando a otros, de que nuestros comentarios evidencien que nos juzgamos incapaces de superar estos momentos, de actuar de manera constructiva, hablar como personas entre personas, pensar y mirarnos en el espejo que somos todos con quienes nos topamos en el día a día... pero me ha tocado descubrir que al parecer estamos equipados - biológica y psicológicamente equipados - con los mecanismos que nos permiten como individuos y como parte de un grupo, de recuperar y restaurar lo que necesitamos para vivir bien... y si bien la ciencia que nos retrata como entidades biológicas avanza y penetra a niveles insospechados en nuestros cuerpos y funcionamientos, solo puede reconocer que no es la biología, sino la psyché, la razón y la voluntad la que puede llevarnos a enderezar el rumbo de nuestras aspiraciones...
Los componentes de esa brújula, que nos lleva por el rumbo del horizonte hacia la vida buena, una Utopía posible, si queremos ...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



